Para conocer Berlín en tan solo
cuatro días, te hace falta desde luego una buena planificación. Desde luego no
vas a verlo todo ni por asomo, a pesar de haber andado una media de entre 15 y 20 Km . diarios. Si al menos
sigues esta combinación verás bastantes cosas.
Empezando por una visita por el
barrio central, aprovechando uno de los buenos días que hizo en Marzo en la
capital alemana. Se gana bastante si coges un pequeño tour por el río Spree,
ida y vuelta ladeando el centro, por la isla de los museos y luego subiendo
hasta el Reichstag y demás edificios gubernamentales, más de estilo
vanguardista de nueva construcción. No dura mucho, una hora aproximada y tiene
un precio económico, 10 euros, si no se tiene el abono transporte específico
con descuentos en diversos sitios culturales, si se tiene, entonces el precio
es de 8 euros.
El resto del día lo pase andando
de un sitio a otro, de Alexander platz, parada incluida para ver la iglesia de
Santa María, de ahí hasta el monumento de San Jorge y el dragón, parada a comer
y luego hasta el Reischstag y la puerta de Branderburgo. Cerca queda el
monumento al Holocausto, curioso y vigilado, no te subas a los monolitos.
De ahí fuimos a el muro que queda
en pie y no tengo bien ubicado el lugar, no es la parte del muro donde están
las pinturas artísticas. En este trozo de unos 300 metros se encuentra
una especia de museo memorial, en el cual, la verdad, que no me quede viendo
mucho lo que mostraban. A esas horas de la tarde, el cansancio y mi nivel de
alemán no daban para más de si. Aparte, algo que si llegamos todos los
compañeros del viaje, que en ese memorial se mostraban imágenes demasiado
duras, todo el sufrimiento recogido por fotógrafos de la época y abiertas a
todo el público, menores incluidos. Pero ellos verán.
De ahí bajamos al check point
Charlie, en el que dos jóvenes disfrazados de militares se hacían fotos con los
curiosos transeúntes por alguna moneda. No me pareció nada relevante. Creo
recordar que cerca estaban los coloridos coches
travis, del antiguo sistema comunista. Por ese día fui de lo último que
vimos
El segundo día, ya se preveía como
un día lluvioso y más frío, lo dejamos para los museos. Que con el abono
transporte, entramos gratis a los tres que nos dio tiempo. El de Pergamo, el
mejor en mi opinión, con la
Puerta de Istar, la vía procesional y la puerta del mercado
de Mileto, así como el Museum für Islamische Kunst, como lo más llamativo. El
Museo nuevo, con las colecciones egipcias y prehistóricas, entre ellas el
afamado busto de Nefertiti. Y por último visite muy rápidamente el museo antiguo,
en la que pude ver algunas piezas de las civilizaciones griegas y etruscas.
El último día, que pasó de nuevo a ser bien soleado, aunque
bastante más frío que sus días predecesores. Lo dejamos para ver la localidad
cercana de Postdam. Que la verdad que me gusto bastante y es muy recomendable,
con cantidad de palacios, jardines e iglesias de interés. Fue una visita Express
en apenas tres horas. Con un recorrido de unos diez Km., desde la estación de
cercanías principal hasta el final de paseo de los jardines. El itinerario
comprendió un vistazo rápido a : la iglesia de San Nicolás, iglesia de san
Pedro y San Pablo, puerta de Branderburgo , palacio de Sanssouci y palacio
Nuevo.
No mucho más que contar. Cuidado con no sacarse el ticket de
transporte. No hay tornos al entrar, pero en el trayecto que fui hasta Postdam
me pidieron el mismo dos veces. Y los revisadores se esconden entre la gente
común. Nada distintivo. La primera vez una mujer de cincuenta y tantos y la
segunda dos hombres más jóvenes y una chavala de los más agradables.
Berlín es una ciudad gigantesca que esconderá mucho más
desde luego. Interesante, turística. Curioso me pareció que la gente que
trabaja de cara al público, como no entiendan tu chapurreo alemán, enseguida
tiran del inglés. Y en esto me encontré un poco de todo, gente fría, algún
borde, y bastantes majos también. En sus restaurantes, cafeterías me pidieron
en la mayoría el 10% de propina, pero su servicio nunca fue en extremo demasiado
excepcional por ello, para que se merecieran tal desembolso. En uno incluso
dejo bastante que desear, aunque no sé, era un restaurante italiano. Desde
luego en la mayoría no nos dio la gana de dejar todo ese 10%.
No es una ciudad en demasía rica, será una de las pocas en
las que el nivel de vida es parecido al de las grandes ciudades españolas, quizás
un poquitín más alto tan solo.
No es ciudad para ir a aprender Alemán, si eres estudiante. Si
para divertirse. Aunque diría que su ambiente nocturno no es importante, comparándola
con Madrid y eso que ella ha perdido
bastante en los últimos años. Tampoco es ciudad para ir a buscar empleo, tiene
una de las tasas más altas de paro de la ciudad y su crisis para buscar piso es
enorme. Como nos comentaba uno de los muchos camareros españoles que están por allá,
que enseguida nos calo y se gano nuestra simpatía. Las paso canutas hasta que
se estableció, lo básico es el contrato de trabajo y luego dar con un piso que
resulta una odisea. Lo definió como ``crisis´´ del sector.
Quizás más adelante probemos con Hamburgo.

0 comentarios:
Publicar un comentario